Una Noche Mágica

Nadie me creyó cuando afirmé haber visto al Rey Melchor. Pero era verdad. Lo vi. Pasó junto a mí, silencioso, y con su capa roja con el borde de piel blanca moteada de negro, rozó mis sábanas. Tenía el pelo y la barba blanca y en su cabeza una corona dorada. Era alto y fuerte. Yo no lo sabía pero aquella noche de magia me traería dos sorpresas…

Como todos los años por aquella fecha, estaba nerviosa e inquieta, por eso me costaba muchísimo dormir. Cerraba y apretaba los ojos en vano porque el sueño no llegaba y el tiempo pasaba muy lento. Recuerdo que llamaba a mi padre una y otra vez. Él venía y me calmaba. Me animaba a contar ovejitas seguro de que, al final, me dormiría. Y así fue. Al final lo conseguí. Primero estuve un buen rato en una especie de duermevela durante la cual pude ver que mis padres se acercaban para comprobar que realmente el sueño me había vencido. Y en ese tránsito estaba cuando entreabrí los ojos y descubrí que iban de un lado a otro con los regalos: mi madre con la muñeca que yo había pedido y mi padre con un tren para mi hermano. Sentí pena. Y entonces pensé que era verdad lo que habían dicho mis compañeras de colegio: los reyes eran los padres. Renglón seguido, desilusionada, cansada, creyendo que ya nada sería igual, me dormí, esta vez profundamente.

Y en esas profundidades estaba cuando un pequeño movimiento en el colchón me sacó repentinamente del sueño. Y allí estaba él, el Rey Melchor el persona, casi saltando por encima de mi cama y señalando con el dedo en su boca que me quedara callada. Luego me sonrió y se despidió con la mano. Feliz y contenta me volví a dormir. Por la mañana, nada más entrar algo de luz por la ventana, pude ver junto a mi cama la cartera para el cole que había visto en una papelería y que tanto me gustaba.

Al instante, salí de la habitación con ella entre las manos gritando: «mira lo que me ha dejado el Rey Melchor». Mis padres se miraron extrañados, interrogativos, frunciendo el ceño… Y desde aquella noche crecí y me hice mayor considerando que a pesar de los rumores algo de magia sí que tiene esa noche…

¡Feliz Noche de Magia a todos y todas!

©lady_p

Participación en “Relatos Jueveros”. Esta semana desde el Blog de Campirela que nos invita a escribir sobre La Noche de Reyes.

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21 comentarios sobre “Una Noche Mágica

  1. En la sencillez de las cosas está la magia, y tu texto es una muestra de ello. Todos nos hemos llevado una pequeña desilusión al saber que los reyes magos eran nuestros padres, pero ellos sí que son de verdad los reyes magos. Pues no olvidemos que tenían que hacer mil malabares para poder comprar nuestros regalos. Un besote y muchas gracias por tu aporte.

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  2. Hola, Lady.
    Ese momento, en que todos queremos y no queremos comprobar la veracidad de esos rumores, suele ser un punto importante en la fantasía de los niños. Unos deciden seguir creyendo, a pesar de todo; otros, se enfadan por el engaño y quieren romper con ese mundo mágico; algunos, decidimos que la magia sigue existiendo en cada detalle que impregna estas fiestas.
    A pesar de la edad, esta noche sigue siendo mágica y con los niños de la familia se vuelve a sentir uno, ese niño que soñaba con la fantasía.
    Me encantó el relato, tiene toda esa dulzura, inocencia y magia de la noche de Reyes.
    Felicidades.
    Un Abrazo.

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  3. Creer en los Reyes Magos, como en otras cosas es cuestión de fe! Je, je! Y es que claro está que alguien cumple parte de nuestros deseos esa noche por lo que un poco magos si que son. Y Reyes… pues igual cada uno lo es un poco en su casa! Ja, ja! Un abrazote y Felices Reyes!

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  4. Por supuesto que la magia no se perderá jamás. Aunque solo permanezca en nuestro interior y sirva para trasladarnos a nuestros años infantiles y que eso nos permita ponernos a la altura de nuestros hijos para transmitirles siempre ese mensaje de ilusión que ellos mismos transmitirán a los suyos.
    La ilusión, la emoción, divinos tesoros.
    Muy buena aportación al reto. Enhorabuena!

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  5. Quizás nadie te explicó que los padres son simples pajes que facilitan el trabajo de SS.MM. ya que estos por muy mágicos que sean se ven en serios apuros para estar en todos los sitios a la vez. De hecho, hay muchos hogares que, tristemente, no reciben su visita.

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  6. magnífico relato, independientemente del sentimiento que transmite. Tiene toda la pinta de ser un pelin autobiografico, sobre todo lo del fogonazo de ver al rey con su capa y borde de pelo lamco con motas negras.
    abeazooo

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