La noticia

Durante un segundo la noticia me entristeció. Vuestro sentido del humor me asusta. No tiene límites. La publicación de una falsa muerte en los periódicos locales escandalizó a una comunidad rural tan apegada a la tradición como a la superstición. Todos se llevaron las manos a la cabeza ante aquel suceso, aunque luego todos se alegraron, eso sí,  a escondidas y en silencio… Y nunca más se volvió a hablar de ello.  

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Participación en el reto “5 líneas”. Este viernes con las palabras: Segundo, vuestro y periódicos

Una noche en High Tower

Imagen: Blog, «Elbicnaranja»

Acepté la invitación para conocer el Castillo de High Tower, situado al norte de Escocia. Los invitados fuimos recibidos por un comité organizador que no escatimó detalles. Un lacayo con librea abría las puertas de los coches conforme llegaban. Otro, apostado en la puerta, saludaba mientras daba paso con exquisita corrección. Y ya en el interior un señor de mediana edad con traje y corbata, encargado de la visita, nos entregaba una carpeta con informaciones varias: un mapa de la zona, posibles itinerarios en los alrededores, dónde comer y una breve historia del castillo que contenía fabulosas ilustraciones del interior y de las vistas desde las altas torres. A continuación nos entregaron las llaves de las habitaciones que no iban enumeradas sino que tenían nombre alusivos a las diferentes partes del castillo: El Homenaje; Las caballerizas; La despensa; El paso de ronda o ‘Las mazmorras’, la mía…

Nada más entrar en la habitación me llamó la atención una enorme cama de madera con dosel. Me gustó tanto que de un salto me eché en ella y estiré los brazos y las piernas. Entonces apareció frente a mí un cuadro de grandes dimensiones en el que posaba una muchacha sobre una cama coronada por un fantástico tigre que, cual gárgola, la custodiaba al tiempo que lamía su cabeza con ojos desafiantes. Al fondo, un espejo reflejaba los muebles de esta misma habitación. Entonces  sentí un ligero escalofrío cuando me vino a la cabeza la imagen de aquel enorme felino, siendo retratado en este mismo lugar, en esta cama. Y reaccioné rechazando esa idea enfrascándome en la lectura de los folletos, a fin de conocer los orígenes y leyendas de aquella fortaleza.

Tras la cena y después de dar algunas vueltas, agitada por el viaje, me dormí profundamente. Recuerdo que tuve una pesadilla de la que intentaba salir. Y en esas estaba cuando un extraño sonido me sacó del letargo. Miré hacia el balcón y sobre las cortinas observé la sombra de un grotesco animal, semejante al tigre del cuadro, que se arrastraba y aproximaba hacia mí. Me quedé inmóvil. Tapé mi boca con una mano intentando que no se oyera la respiración. Apreté un almohadón sobre mi pecho para calmar los latidos acelerados de mi corazón, mientras seguía con la mirada el lento desplazamiento del animal que se movía sigiloso hasta que de repente se paró para tomar impulso y saltó sobre la cama… Dos segundos después lo tenía acurrucado a mi lado dócil y cariñoso…No era más que un precioso gato, agrandado por el juego de las sombras, que buscaba calor y cariño…

Cuando desperté ya se había marchado. Los recuerdos estaban borrosos en mi cabeza…Pero… ¡Oh noo! En el cuadro el tigre había desaparecido y en su lugar aparecía un dulce gatito que lamía sumiso la cabeza de la joven…

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P.D. Participación en el reto de los Viernes Creativos del blog “Elbicnaranja, Escribe fino”, esta vez bajo el título “Angustia”.

La Sibila…

Amalia, la Sibila, llevaba años dedicada a la quiromancia y a los oráculos. Sus manos perfectamente aseadas, colocaban delante de mí las cartas una a una según las sacaba de la baraja:

−El nueve: ‘la isla del tesoro’−dijo con voz firme.−Es una tortuga galápago que transporta una torre. La tortuga, con su caparazón, representa el paso lento del tiempo y la coraza que muchas personas llevan. La torre simboliza la fortaleza de tu corazón y cierta resistencia a la felicidad. Pero como buen leo, aunque algo cohibida, eres leal y sabes establecer tu prioridad. ¡Adelante! Ve tranquila, conseguirás tu propósito.  

P.D. Participación en Reto de septiembre en Escribir Jugando. Septiembre ’23 | El Blog de Lídia (lidiacastronavas.com).

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La caja

Imagen: Internet

Como cada mañana al amanecer, salí a caminar a esa parte de la ciudad que limita con el mar. Durante el trayecto me tropecé con algunos comerciantes madrugadores dirigiéndose a sus comercios, dispuestos a iniciar una nueva jornada. El kiosquero ordenaba la prensa del día; algunos camiones surtían a los bares de refrescos y cervezas; el panadero entregaba las barras en la panadería…Poco a poco la ciudad se despertaba y cobraba vida a mi paso. Fue entonces, justo al atravesar la avenida que da acceso al paseo marítimo, cuando encontré, en medio de la acera, una caja mediana envuelta con papel de embalar y atada a una cuerda.  Sin dirección ni remite, sólo aparecía una frase escrita en mayúsculas con rotulador rojo: «SI ME ENCUENTRAS ÁBREME».

Leí varias veces aquel mensaje y pensé que sería una broma. Que alguien me estaría grabando para un programa y que, seguramente, no sería la primera en caer. Miré a mí alrededor varias veces y no vi a nadie. La caja apenas pesaba. Debía contener algo pequeño según deduje cuando la agité. Caminé unos metros con ella bajo el brazo pensando si abrirla o dejarla donde estaba. Barajé varias posibilidades: ¿Y si era un explosivo? Pero no, ya habría estallado. ¿Un objeto precioso? No me interesan las joyas ni los brillantes. ¿Un móvil al que alguien llamaría para darme instrucciones? Paso de verme envuelta en una situación peligrosa. ¿Una cinta de vídeo? ¡Qué horror! Podría tratarse de un asesino que me amenaza ¿Y si fuera un USB? Podrían ser documentos secretos robados a otro país por algún espía que los ha fotografiado y no sabe cómo hacerlos llegar al Gobierno. O peor aún ¿y si se tratara de un captor que tiene a una víctima secuestrada y quiere pedir rescate? Si la abro quien sabe si podría salvarla, sería una buena acción y me haría famosa…

Seguí caminando cada vez más convencida de la conveniencia de abrirla y salir de dudas. Caminé hacia un banco para sentarme. Luego apreté entre mis dedos el cabo de la cuerda dispuesta a tirar y respiré hondo…Entonces una ráfaga de aire seguida de una sombra pasó veloz delante de mí y en un segundo me arrebató la caja de las manos. Me quedé inmóvil. Volví la mirada y un chico con monopatín se perdía en el horizonte del paseo sin que yo pudiera hacer nada para detenerlo…

PD. Primer reto de microrrelatos organizado por la Universidad Popular y el Ayuntamiento de Cáceres.

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El folio en blanco

Imagen:Internet

Aquejada por el síndrome del ’folio en blanco’, no me daba por vencida y me sentaba cada día a escribir con la esperanza de que llegara alguna Musa, hada o duende que me soplara al oído o me insuflara algunas palabras que me sirvieran de inspiración. Pero los días pasaban sin que pudiera hacer otra cosa que no fuera lamentarme. Recordaba con nostalgia aquellos días en que sentada frente al ordenador mis dedos revoloteaban sobre el teclado y las palabras se tropezaban en mi cabeza queriendo ser las primeras en salir. Fue entonces cuando desde la nave nodriza, apodada ‘el tintero de oro’, recibí un mensaje invitándome ‘a pedir un deseo que vería escrito en forma de sortilegio”. Desesperada acepté al instante. Justo en ese momento un sobre color azul apareció en la pantalla del ordenador, giraba y hacía piruetas hasta que detuvo. Entonces se levantó la solapa y de sus entrañas salió un trozo de papel en el que aparecía escrito: «si la Musa no te inspira, acude a la adivina. Inspira tres veces seguidas mientras repites este encantamiento y al instante notaras sus naturales efectos…»

Y así lo hice. Enseguida sentí un ligero cosquilleo y una extraña necesidad de estirar los dedos que comenzaron a moverse sobre las teclas mientras una lluvia de ideas inundó mi cabeza. Entonces escribí y escribí sin poder detenerme hasta que, finalmente, los dedos se detuvieron y me di cuenta que éste era el texto resultado de aquella extraña experiencia.

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Participación en el ‘desafío de microrrelatos’ el ‘Tintero de Oro’

El Museo de los Horrores

Imagen: Internet

Para volver a meterse en el ataúd sólo necesitó un pequeño impulso, y ya dentro, se acomodó tirando hacia sí mismo de la cubierta con un artilugio ideado ex profeso para la ocasión. Una vez dentro, Héctor esperaba su próxima víctima, concentrado y expectante, hasta que oyó pasos y voces cercanas. Entonces agudizó el oído, y cuando los intuyó a su lado, pulsó el botón que hacía saltar la tapa mortuoria al tiempo que la madera crujía y las bisagras chirriaban: ¡huuuu! Renglón seguido escuchó los gritos de dos jóvenes que atemorizados huían de la sala y con cara de terror abandonaban el Museo de los Horrores…

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P.D. Microrrelato presentado al Concurso ‘Relatos encadenados’ de la Cadena Ser.

Un día cualquiera…

Fotografía: lady_p

Parecía una mañana cualquiera, aunque presentaba cierto sabor a nostalgia y melancolía. Cara, mi galga, movía el rabo impaciente ante el comedero. Salí de casa presa de mis contradicciones y conduje carretera hacia adelante dejando tras de mí una ciudad que en ese instante me resultaba hostil. Me sentí liberada avanzando sin rumbo, mientras la urbe empequeñecía a través del retrovisor. Pasada una curva, una hermosa arboleda me invitó a parar. Al bajar sentí el fresco de la mañana, escuché el canto de los álamos, me abracé a un grueso tronco y enseguida comprendí aquello de ‘todo pasa’. Y regresé…

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P.D. Relato enviado al concurso correspondiente al mes de septiembre promocionado por la Fundación «Cinco Palabras»

La bróker

Imagen:Internet

El mercado de valores dio un vuelco: efectivamente se dispararon las acciones. La bróker suspiró aliviada y con enorme satisfacción lo puso en conocimiento de sus clientes inversores. La última hora había experimentado una sensación de vértigo desconocida hasta entonces. Respiró profundamente: «objetivo conseguido» pensó. Enseguida sonaron diferentes melodías en un móvil que ardía en llamadas y mensajes de felicitación. Su creatividad a la hora de invertir no conocía límites y su fuerza interior era tan tremendamente arrolladora que nadie dudaba de su empoderamiento en un parqué sólo al alcance de quienes saben arriesgar para ganar.  Y ella lo sabía.

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PD. Participación en concurso Fundación «Cinco palabras».

La alumna

La profesora hablaba de sororidad explicando que se trata de una particular solidaridad entre mujeres. Los alumnos y alumnas escuchaban atentos, aunque para Dani se tratase de una paparrucha, una fruslería a punto de desarticularse:

−Así sucederá cuando cuaje la extrema derecha –afirmó tajante.

 Entonces Valeria levantó la mano y le contradijo:

−El empoderamiento femenino es un hecho irrefutable, de un radio de acción extraordinario. Nada detendrá nuestro recorrido. Nada impedirá la lucha por la igualdad, ni socavará nuestras ansias de libertad…

Todos se levantaron y aplaudieron, incluso la profesora. Dani se sintió avergonzado y sólo…

P.D. Este texto responde a la invitación a participar en el concurso de microrrelatos convocado por la Fundación ‘cinco palabras’, anunciadas por Julia Otero, publicado el 31 de julio pasado. Las palabras obligatorias fueron: sororidad, solidaridad, paparrucha, fruslería y radio.

El libro

Imagen: Internet

Leí y leí aquel libro con el interés propio que me despertaba junto al que me provocaba imaginarla a ella en semejante lectura. Y mientras lo sostenía entre mis manos, avanzaba cada página deslizando por cada una de ellas las yemas de mis dedos buscando su rastro, movido por el deseo de que mis huellas exploraran y acariciaran las suyas hasta coincidir. Paseaba la vista por cada uno de los renglones, escudriñando cada palabra del texto, adivinando e intuyendo sus gestos, a sabiendas de que sus ojos habían pasado antes por allí.

De vez en cuando, en el extremo superior, a la derecha,  observaba el doblez allí donde se había detenido y me paraba yo también un instante para pensar que justamente aquí, dejándose llevar por el cansancio o el sueño, su mirada se habría detenido para pausar lectura y descansar.

Y entonces cerraba los ojos y dejaba volar y imaginación…

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