Algunos viajes resultan inolvidables por las huellas indelebles que dejan en la memoria, y en general, suelen implicar pequeñas catarsis porque trascienden la realidad de lo cotidiano para elevarnos más allá de lo común. Casi todos tenemos la oportunidad de vivir uno o varios de estos viajes, aunque siempre hay uno que marca, e incluso, cambia el rumbo de nuestras vidas para siempre.
Hacía ya una temporada que aquella relación andaba a trancas y barrancas. No había pasado nada concreto: no había peleas, ni discusiones. Sencillamente lejanía. Cada cual permanecía sumido en sus cosas. De vez en cuando uno de los dos caía en la cuenta del silencio atronador que los rodeaba, de que casi no salían con los amigos o que habían pasado varias semanas sin hacer el amor…
Decidieron viajar.
En el avión apenas hablaron. Él permanecía absorto en una revista. Ella, desde su asiento, de vez en cuando ladeaba la cabeza para mirarlo. Sus entradas eran enormes y pintaban unas patillas y sienes canosas, de herencia materna, aunque aún era joven. Solía mirarlo cuando no se daba cuenta y observaba pequeños gestos que delataban su carácter perfeccionista y parsimonioso. Aquel escrutinio más allá del amor le inspiraba ternura y le recordaba que le aceptaba tal como era. Pero sabía que algo iba mal, que este viaje representaba una oportunidad para el reencuentro o la separación.
Los días pasaron casi sin darse cuenta. Y la última noche salieron a cenar. Hablaron. Efectivamente se habían distanciado. Estaban de acuerdo. Ninguno encontraba una razón concreta. Simplemente había pasado. Y ambos necesitaban algo, que sin saber cómo o por qué, había desaparecido y el cariño no les bastaba.
Decidieron separarse.
El recuerdo de aquel viaje aún se torna agridulce, un sabor que se volvió añejo con los años. Y aunque el amor puso a salvo otros afectos como el cariño, la amistad o la confianza, ella lamenta que no haya sido él quien la acompañe. Y a veces, en su cabeza suela la letra de aquella canción: Ven y camina conmigo un tramo tan solo y hablamos después…
©lady_p
Reto de este jueves desde el blog de Merche. Una canción puede decirlo todo…
Hola, Lady_p: muy buen relato y la música muy bien para el mismo, una historia de amor que finaliza pero que, por suerte, termina bien, con una relación cordial entre ambos. Buen aporte.
Gracias por participar.
Un abrazo. 🙂
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Muchas gracias Merche!
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Ay, el complejo e interesante mundo de las relaciones! Hay tema para escribir millones de páginas! Y es que no todas las relaciones evolucionan igual. Algunas se atascan y aunque es un momento doloroso, es mejor que cada cual vaya por su lado, sin obligaciones ni reproches! Y tan amigos! Un abrazote! Lady_P!
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Efectivamente. Triste pero así es la vida. Gracias! Un abrazo!
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El árbol de Ardilla Roja
Hola Lady:
Venho desde el blog de Merche atendiendo a la propuesta de los jueves y he de decir que estoy encantada. Esceibes muy bonito.
La historia que no traes y que se puede entender como triste, considero que llegados a ese punto lo mejor es tomar caminos separados. Claro que el desamor duele, pero las mentiras podrían doler mas.
La canción no la conocía y me parece perfecta para tu relato.
Vendré más veces, no te quepa duda.
Un saludo.
Por cierto, la cuenta de wordpress no la uso. Solo la conservo para comentar.
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Muchas gracias Ardilla., Es una pena la incompatibilidad entre Blogger y Wordpres… Gracias por tu visita. Un abrazo!
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Triste historia, emotiva y sencilla, que nos habla del proceso, a veces definitivo, hacia el que suelen dirigirse las relaciones. El desgaste de la rutina, daña y corroe aún los sentimientos más profundos si no se alimenta con alegría y optimismo el vínculo que nos une. Gracias por ser nuevamente parte de nuestros encuentros jueveros. Un abrazo
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Gracias Mónica. Gracias a vosotros por esta iniciativa tan motivadora. Un abrazo!
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Una historia que a cuantas parejas les habrá pasado , un viaje puede solucionar o salvar una relación o catapultarla. En esta historia al menos conservaron el cariño , y la confianza.
Cuando la cosas no funcionan es mejor dejar esa libertad y quedarse con lo mejor , antes que vengan las quejas y reproches.
Un buen tema que lo calca.
Abrazos .
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Gracias Campirela. Por desgracias así es. Salvar algunas emociones y sentimientos también es positivo. Me gusta ir por la vida sin rencores. Un abrazo!
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Aute (el cantautor), decía: ¿sabes que es lo peor del amor cuando se acaba? Simplemente es que se acaba. A veces no hay razón alguna para que una pareja se aleje, asi tan bien planteado como lo haz hecho en tu relato.
Un abrazo,
Cecy
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🥹 todos están haciendo cosas que me llegan, 🫣 o seré yo que ando sentimental, me encanto!
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O las dos cosas…Gracias por tu lectura! Saludos!
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Vaya bonita la canción, pues no la conocía, gracias por presentárnosla en el relato juevero.
En las relaciones, a veces, no queda otra que separarse, por el bien de ambos.
Un beso.
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Efectivamente así es. Por menos ‘salvar los muebles’ y quedarse con lo bueno…Me alegro que te guste la canción. Un abrazo!
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Hola Lady, a pesar de la separación, es una historia bonita, cuyo final le da un caché melancólico con el recuerdo de la canción… Ven y camina conmigo, muy expresivo. Un abrazo
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