
Ángela era ama de casa. Esposa y madre entregada al cuidado de dos mellizos las veinticuatro horas del día. Vivía en una urbanización, en un adosado de dos plantas, con un pequeño jardín que le permitía entretenerse con sus macetas y un cuadradito de césped.
Aunque había estudiado derecho nunca había ejercido, pues tras quedarse embarazada demasiado pronto, acordó junto con su esposo, que se quedaría en casa hasta que los niños tuvieran diez años. Pero todos se habían acomodado y cada vez que sacaba el tema, su marido cambiaba de conversación convenciéndola de que él ganaba lo suficiente, que no les faltaba nada, que dónde iba a estar mejor, que para qué estar sujeta a horarios inflexibles y aguantar a jefes exigentes y tiranos… Y así fueron pasando los años desde hacía ya dieciséis.
Pero, aunque aparentemente conforme, Ángela no se resignaba e intentaba mantenerse al día. Leía artículos y refrescaba sus apuntes porque amaba su profesión y deseaba ejercerla.
Un buen día, mientras se entretenía plantando un jazmín junto a la pared del patio, al escarbar la tierra se tropezó con algo duro. Siguió cavando un poco más hasta que sacó un extraño objeto envuelto en un paño. Lo limpió y vio que se trataba de una especie de tótem tallado en madera, en cuya base había una inscripción escrita en una lengua extraña. La curiosidad le pudo. Así que copió la frase en un papel, abrió el ordenador y la escribió en Google: «Теләү һәм эйә булыу» que traducido significa «Desea y tendrás». Ángela lo leyó una y otra vez mientras pensaba si aquello funcionaría como la lámpara de Aladino. Y entonces comenzó a tocarlo y pedir sencillos deseos pero no funcionaba. Así que lo colocó sobre la chimenea y acabó de plantar el jazmín que, extrañamente, y aunque no le prestara atención, floreció al día siguiente.
Al principio no se dio cuenta pero parecía que la vida le sonreía. Todo iba como la seda. Ángela sentía que algo extraño pasaba, algo de lo que no era consciente, y por eso su cuerpo le enviaba señales que aún no sabía interpretar. Hasta que sucedió…
Aquella noche se habían acostado algo más tarde. Ella daba vueltas y vueltas sin poder dormir. Le dolía la espalda, le picaba a ambos lados y el dolor se volvía insoportable por segundos. De repente no pudo más y se levantó de la cama para tomar un calmante. Apenas dio un par de pasos y sintió un extraño crujido. La carne se abrió y algo brotó al exterior. Rápidamente se miró al espejo y vio desplegadas dos enormes alas de plumas blancas y suaves. No daba crédito. Se asustó. Se tapó la boca para no gritar. Pensó que estaba soñando pero no, era real. Entonces comprobó que podía dirigirlas y se preguntó si podría volar. Sin dudarlo subió a la planta superior, se acercó al balcón. Colocó una silla y trepó. Primero agitó las alas, comprobando que tenía control sobre ellas. Luego puso los pies en el borde de pretil y se dejó caer aleteando. Pero como un polluelo que vuela por primera vez, Ángela se estrelló apenas a dos metro de iniciar el recorrido. Lo intentó de nuevo una y otra vez hasta que despegó y sobrevoló la urbanización. Desde arriba la visión era espectacular. Podía visualizar las calles, la ciudad y las personas como si fueran diminutas hormigas.
Perdió la noción del tiempo, y dándose cuenta que el sol estaba a punto de salir, puso rumbo a casa. Por el camino se preguntaba cómo explicaría a su familia la aparición de aquellas alas tan grandes, imposibles de ocultar. Pero nada más poner los pies en el jardín, las alas se plegaron y recogieron dentro de la piel, de manera que apenas quedaron dos pequeñas cicatrices que ella cubrió cuidadosamente.
Pasó el día en casa, ensimismada. Recogiendo, cocinando, planchando. Intentaba encontrar un sentido a lo sucedido, preguntándose si aquello sería algo puntual. Entonces recordó el tótem y se acercó. Lo tomó entre las manos y leyó en voz alta: «Desea y tendrás» «Desea y tendrás».
Llegada la noche, cuando todos se acostaron y se durmieron, Ángela se sentó en el salón, esperando impaciente la salida de sus hermosas alas. Y efectivamente, nada más dieron las doce, de nuevo la invadió el picor y un ligero cosquilleo hasta que las dos alas se abrieron. Entonces repitió la operación: puso la silla en el balcón y saltó. Esta vez, sintiéndose totalmente segura, alzó el vuelo sobre la ciudad y comenzó su aventura.
Desde arriba observó cómo intentaban atracar a una señora. Enfiló a los ladrones que nada más verla salieron corriendo. Luego comprobó que una pandilla de jóvenes pretendía robar una tienda. Ángela los sobrevoló a tal velocidad que soltaron la mercancía y se marcharon asustados. Luego vio a un tipo que intentaba vender droga a unos adolescentes, y ni corta ni perezosa, les silbó desde lo alto indicándoles, con un movimiento de su dedo índice, que no lo hicieran. Igualmente se asustaron y se marcharon. Y regresó feliz a su casa: por fin alguien había hecho justicia.
Al día siguiente todos hablaban de la ‘mujer alada’, defensora del bien con el sólo batir de sus alas. Y Ángela comprendió que ese era su deseo y su misión: impartir justicia. Por eso precisamente había estudiado derecho.
©lady_p
Concurso de relatos 39ª Ed. Harry Potter y la piedra filosofal de J. K. Rowling, desde el Blog ‘El Tintero de Oro’.
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Hola Lady_p realmente es muy hermosa tu historia, mágica, me gusto mucho y disfruté de leerla, un abrazo.
PATRICIA F.
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Una ama de casa, una heroína…Gracias. Un abrazo!
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Un relato interesante, suerte con el concurso.
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Gracias Arturo! Saludos
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Genial, Lady P. Una historia preciosa y muy original. Un cuento que esconde entre líneas un mensaje muy potente, narrado con ritmo y mucha agilidad. Me ha encantado esta protagonista con aires de justiciera. Felicidades y mucha suerte en El Tintero.
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Muchas gracias Marta. Las amas de casa me inspiran mucho respeto. Un abrazo!
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Hola, Lady.
Precioso cuento.
Alguien muy sencillo, pero con unas ilusiones inmensas de sentirse útil y hacer algo por los demás.
Estoy seguro de que esta mujer no necesita alas para mejorar la vida de todos los que le rodean. Porque es una preciosa metáfora de todas esas amas de casa que parecen invisibles, pero son imprescindibles, necesarias y desinteresadas. Cuánta necesidad de referenciarlas y quererlas.
Enhorabuena. Un Abrazo.
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Exacto paisano! Se trataba de hacer visibles a las amas de casa, voluntarias o no. La mayoría heroínas. Un abrazo y gracias!
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¡Sapristi, qué fenomenal e inspirado! Algo de fantasía en un mundo real desagradable, donde todo necesita de ángeles guardianes para deshacer tanto entuerto. Primero que todo, he apreciado la frase enigmática con la grafía correspondiente -es un detalle para mí, al menos, muy bueno por su plasticidad visual- Cómo la mujer va adentrándose en la asunción de la C u a l i d a d recién adquirida, y tu arte al final cerrando el círculo añadiendo lo de «por eso precisamente había estudiado derecho» y conectando el relato al inicio y su desamparo porque no ejercía. Construido con maestría. Tú posees muchos saberes literarios, y mereces Mis Bienaventuranzas más sinceras.
J u a n E l P o r t o v e n t o l e r o 🧛♂️
Post Scriptum: ¡Menos mal que aún poseo un antiquísimo Doppelgänger de WordPress que me permite acceder a tan buenas obritas como posees, porque si no, jamás podría haberte comentado, menos mal . . . V i g í a = » J u a n Y S u H o r i z o n t e » = J u a n E l P o r t o v e n t o l e r o
Post Scriptum I I : ¡ ¡ ¡ F e l i z N a v i d a d ! ! ! 🍊🤗🙏⛪
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Muchísimas gracias por tus amables palabras. Pretendía arrojar luz sobre una ama de casa voluntaria sí, pero con inquietudes. Es la tercera vez que lo digo pero es que son auténticas heroínas y por eso las admiro, Y sé de lo que hablo porque soy mujer y he trabajado fuera y dentro de casa. Confío verte de nuevo por mi blog. Saludos cordiales y Feliz Navidad. Salud compañero!
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Ángela comprendió su deseo de impartir justicia… quizás sin necesidad de tener alas… Un relato con un realismo abrumador. Suerte. Un abrazo
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Una justiciera mágica y muy especial! Ja, ja! Necesitamos más como ella! Un abrazote y suerte en el concurso Lady_p!!
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Una preciosa historia, mágica. La magia de la que comprende perfectamente cual es su misión en la vida y la pone en práctica segura de sí misma. Me ha encantado. Felicidades y suerte en el Tintero.
Un abrazo!
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Gracias a ti Pilar por tu amable lectura. Un abrazo!
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Estupendo relato!
Has creado una heroína nueva de cómic. La justiciera tendrá mucho que hacer en adelante 😉
Felicidades y suerte!
Un abrazo
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Muchas gracias Maite! Las amas de casa necesitaban una! Un abrazo!
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Hola, lady_p. Qué bonito relato, me encantan las alegorías y en tu historia están muy presentes. Enhorabuena y suerte en el concurso. Un abrazo.
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Muchas gracias Enrique! Saludos!
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Hola, Lady_p! Pudo cumplir su deseo de hacer el bien. Muy buena historia. Un abrazo
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Muchas gracias! Me alegra que te guste! Un abrazo.
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¡Hola Lady_p! Me he quedado alucinada con el relato. El deseo no salió justamente en el sentido que ella pretendía pero, al final, le permitió impartir justicia de una manera mucho más directa. Me parece, además, muy reivindicativo porque a día de hoy no le damos el valor que se merece al trabajo que, mayoritariamente mujeres, realizan en casa (tareas del hogar, cuidado de niños, etc).
Un saludo y suerte en el concurso.
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Precisamente eso quería reivindicar. Para mí las mas de casa son auténticas heroínas. Saludos!
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Hola lady_p
No hace falta ser una super-woman para desdoblarse en mil figuras distintas que realizan diez tareas a la vez e imponer, además justicia en este mundo injusto. Sólo es necesario ser un ama de casa normal. «Esposa y madre entregada al cuidado de dos mellizos las veinticuatro horas del día.»
Y tú nos has traído una muy poderosa hechicera que cumple su rol de justiciera. ¡Precioso relato!
Un abrazo. Marlen.
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Muchas gracias Marlen. Estoy de acuerdo contigo. Un abrazo!
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Hola, Lady P. 🌷
Este relato nos dice más de lo que parece. No. Ángela no es una justiciera.
Ángela (con sus alas de ángel) es realmente libre por las noches, mientras que de día sigue «recluida» en su anodina vida.
Un apunte 😊 diez y seis (16) como cifra, se escribe dieciséis. Te ahorras dos palabras.
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Tomo nota…Un abrazo y feliz navidad!
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Hola, Lady_p!! Me ha gustado muchísimo tu relato. Comienza con esa situación de la protagonista que les ha sucedido y sucede a tantísimas mujeres y enseguida empatizas con ella y su deseo de hacer lo que le gusta. Entonces, gracias al tótem, surgen ese par de alas de su espalda y con solo batirlas consigue impartir justicia. Fantástico final, para una historia muy bien contada. Enhorabuena y Suerte en el Tintero. Felices Fiestas!!
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Muchas gracias cristina por tu amable lectura. Un abrazo y Felices Fistas!
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pocos relatos de magia cercana han salido en lo que llevo leído.
Un texto muy bien planificado con final redondo que explica la ambición de ser útil tanto en la familia como en la sociedad. Un entorno en que parece imposible que entre la magia, pero que ella encuentra, porque sin la magia era difícil salí del círculo vicioso.
Protagonista bien bautizada. Los nombres son importantes.
Abrazo, suerte en el tintero y feliz navidad
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Muchas gracias Gabi por tu comentario. Un abrazo y Felices Fiestas!
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Hola, lady_p. Mejor ser superheroína que pasante mal pagada en un rancio bufete de abogados. Ahora ella sería juez para evitar injusticias e incluso castigar a los maleantes. Lástima que de día no pueda ejercer entre los ladrones de corbata, que por su falta de escrúpulos pueden ser mucho peores.
Saludos y suerte. 🎄🥂🖐️
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Muchas gracias y Feliz Navidad!
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Hola Lady P. Hemos asistido al nacimiento de una nueva heroína, la mujer alada. Le deseo mucha suerte impartiendo justicia, pues le aguarda una labor titánica. Un abrazo.
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