Pensamientos en negro

Desde el Blog ‘Acervo de letras’, el Vadereto de este mes de mayo nos reta a escribir sobre el color ‘negro’.

El cuervo seguía apostado en la rama del árbol. Llevaba varios días allí. Recuerdo que pensé «mal presagio».

Finalmente todo ha terminado.

La habitación aún huele a ti, a tu perfume favorito con aroma a musgo. Y mientras deambulo de un lado a otro, observo de vez en cuando al cuervo que permanece quieto en la misma rama. Esperando quizá que se lleven tu cuerpo inerte, frío y pálido.

Me acerco al armario, lo abro y elijo un vestido negro. Un traje y chaqueta que uso siempre en los funerales y en algún que otro evento más o menos formal. Sé que no te gusta el luto. Aunque casi todo el mundo coincide en definir el negro como el color más elegante, soy consciente que a mí no me favorece y no me gusta. A ti tampoco. Mi vestidor se parece más bien a un arcoíris: camisas, pantalones, faldas, jerséis y vestidos lucen en sus perchas llenando de color aquella pequeña habitación. Tú decías que te gustaba que vistiese así. Decías que aportaba alegría a mi paso y por eso, precisamente por eso, el hecho de vestirme de negro es la mejor muestra de cómo me siento: triste, angustiada, vacía, desolada. Tu muerte me ha dejado sumida en una profunda sensación de soledad.

Mientras me visto escucho el rumor de los familiares y amigos en el salón.

Paso al cuarto de baño. En la estantería, bajo el espejo, contemplo tu maquinilla de afeitar, tu cepillo de dientes junto al mío, tu colonia…Se me encoje el corazón… El reloj de pared marca la hora y me devuelve a la realidad. Salgo y me dirijo al salón a reunirme con todos.

Cuando abro la puerta se hace el silencio. Ellos y ellas, vestidos de negro, simulan una enorme mancha que lo cubre todo. Se han reunido para decirte adiós. Todos quieren abrazarme y susurrarme al oído cuánto lo sienten y cuánto te quieren.

De repente unos nubarrones negros asoman por el ventanal del balcón. Se posan sobre el cuervo. Ambos confunden y comparte una negrura espesa que parece colarse dentro de la casa inundándola, creando una atmósfera oscura y triste.

Y apenas unas horas después todo ha terminado. Me despido de todos…Respiro hondo, cierro la puerta. Y a solas con tu recuerdo me dispongo a enfrentar el mundo que sigue girando, cruel y constante, sin ti.

Entro de nuevo en nuestra habitación vacía que aún conserva tu aroma. Miro por la ventana. El cuervo por fin se ha ido. Y aunque el negro hoy me envuelve, algún día los colores volverán. La vida prosigue sin ti…

©lady_p

20 comentarios sobre “Pensamientos en negro

  1. Hola, Lady.

    La oscuridad más profunda y pesarosa que nos puede invadir siempre será la pérdida de alguien querido. Por mucha luz que pueda iluminarnos en el exterior, el interior siempre vestirá de luto.

    Felicidades por un relato que contagia pesadumbre y desconsuelo, pero que también invita a recordar y, sobre todo, a afrontar el futuro, aunque pese la soledad. La pena se vuelve belleza con tus palabras.

    Muchas gracias por aportar al VadeReto.

    Abrazo Grande.

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  2. Hola Lady, un relato muy bien escrito que nos sumerge en esas emociones de pérdida, de desamparo cuando se ha ido nuestro compañero (a). Conjuras sensaciones, olores y en general la atmósfera la has logrado estupendamente. La frase final es muy importante porque pones a tu protagonista en un buen estado mental, no se encerrará en esa negrura, sino que proseguirá con pena, pero sabiendo que la vida sigue. Me encanta el cuervo como símbolo de lo oscuro, de la muerte, quizá, en este caso. Muy buen aporte al reto del Acervo. Abrazo fuerte.

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  3. Lady p, ¡qué relato tan bueno! Qué poquitas palabras has necesitado para «pintarnos» ese cuadro interno de la protagonista. «Ellos y ellas, vestidos de negro, simulan una enorme mancha que lo cubre todo» Tanto esta imagen como la siguiente en la que nubarrones y cuervo penetran en la habitación son tremendamente evocadoras de esa negrura avasalladora que es la muerte del ser amado. Todo un paisaje interior profundamente triste, desolado, el que nos muestras, diría casi como una pintura romántica de Delacroix, y es que lo iba viendo…

    El hecho de usar monólogo lo hace todavía más directo y íntimo.

    Fenomenal aporte a este mes de oscuridades…

    Un abrazo grande y admirado!

    Maite-Volarela

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  4. Hola este texto capta de manera magistral la complejidad del duelo, la lucha entre la memoria y la pérdida, y la incertidumbre de lo que viene después. Nos recuerda que el amor trasciende incluso la muerte y que, aunque el camino parezca oscuro, puede haber esperanza en el horizonte. Abrazos virtuales desde Venezuela

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  5. Hola, compañera.

    Me ha gustado mucho cómo conviertes el negro en algo que no solo se ve, sino que se siente. Todo el relato está contado con contención, pero cada objeto cotidiano —la maquinilla, el armario, incluso el cuervo— tiene peso emocional sin necesidad de explicarlo.

    Hay algo muy lúcido en esa contradicción de vestirse de negro cuando una es todo color, y en que la casa esté llena de gente, pero la soledad real empiece justo cuando se van.

    El cuervo como símbolo funciona de maravilla: no hace falta que diga nada, solo con estar y desaparecer basta.

    Y ese cierre, cuando dices que “algún día los colores volverán”… no necesita más. Cierra en el punto justo, sin consuelo forzado, pero dejando una respiración.

    Un abrazo.

    Tarkion.

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    1. Hola compañero, muchas gracias por tu análisis y comentario. Soy de textos sencillos, la mayoría inspirados en mis propias emociones antes situaciones idénticas o parecidas, en un intento de retratar la vida misma, tal cual…Un abrazo!

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  6. Hola, Lady, un relato triste y lleno de símbolos. Una vida después de aquellos que se marchan, difícil. Muy bien escogido el tema para el relato de José Antonio y muy bien narrado.

    Un abrazo. 🙂

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  7. Hola lady, momento durísimo. El funeral creo que es peor que los momentos a solas posteriores en los que ya no hay que fingir, se puede llorar, dormir, leer, cocinar, etc. Intentar sobrellevarlo lo mejor posible, sin tener que estar mirando a ver qué piensa el resto, incluidos los que seguramente han ido al funeral por una cuestión social. Especialmente cuando hay herencias a repartir este momento es vomitivo y sé de lo que hablo: gente intentando llevarse cosas de la casa del difunto si nadie les ve, a ver si la gente se olvida de que estaban allí y no se lo reclaman y si les pillan, silban el puente del Río Qwai con una facilidad pasmosa.
    En fin, un relato sensible, realista y tristísimo, pero que contiene la esperanza del porvenir.
    Un abrazo.

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