Esta semana en ‘relatos jueveros, el blog de ‘El bici solitari’ nos invita a escribir un relato que tenga como protagonista a una ‘silla narradora’.

Corría el año 1296 cuando la Corte del futuro Eduardo I de Inglaterra encargó mi fabricación. Soy un elegante trono de madera de roble recubierta con pan de oro y aplicaciones de vidrios coloreados con dibujos de pájaros y flores, aunque actualmente estoy algo desgastada.
En mi asiento se suelen sentar los Monarcas no sólo durante la coronación sino también en otros eventos que requieran mi presencia como por ejemplo durante la declaración de Oliver Cromwell como Lord Protector, que se celebró en Westminster Hall en el año 1653. Igualmente, la Reina Victoria también me utilizó en 1887, y en la Abadía, para celebrar los Servicios del Jubileo de Oro.
Hasta el presente 38 monarcas se han posado en mí y se han ungido como Reyes en una ceremonia de Coronación, desde el rey Eduardo I hasta Carlo III.
Suelo residir en la Capilla de San Jorge. Aquí me tratan muy bien y tengo personal de servicio propio.. Me miman para que dure muchos años más y siga siendo testigo directo de futuras coronaciones de la Casa Windsor.
Ocupo un lugar preeminente y estoy protegida tras un cristal de seguridad en un zócalo de la capilla, en una de las naves de la Abadía. En 2010 y 2012 pasé por ‘quirófano’ para hacerme unos ‘arreglos’ pues la edad no perdona. Expertos restauradores me limpiaron a fondo, me ajustaron, revisaron mis travesaños y el asiento y me dejaron como nueva para tirar lo que queda de siglo.
La verdad es que me tratan muy bien pues cada vez me han ido utilizando menos, así que llevo una vida tranquila, sin ajetreos, ni Reyes que reposen sus posaderas y sus pesados cuerpos sobre mí. Ahora disfruto mientras observo cómo los turistas hablan de mi rareza mientras me admiran o comentan mi singular belleza, distinción y solemnidad. No me extraña haber cumplido tantos años…Y los que me quedan…
©lady_p
Hola Lady, sin duda una silla con mucha historia, lo que habrá escuchado a lo largos de los años mientras los reyes con sus posaderas puestas en ella dirigían los reinados. Ahora ella observa en silencio desde su podium sin estrés.
un abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Lady_p!
En este extenso catálogo de sillas no podía faltar, sin duda el rey de las sillas, un buen trono. Y es que tendrá tantas anécdotas que contar… Se le habrán sentado encima algunos de los culos más ilustres de la historia. Je je! Un abrazote y gracias por unirte a nuestra propuesta juevera!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Probablemente la silla disfruta de escuchar los diálogos de los visitantes, que no le faltarán.
Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Este sí que es un buen sillón el del trono, no me extraña que le mimen para que siga durando para seguir celebrando las coronaciones. Un sillón con clase, elegancia, un sillón chapó.
Un placer leerte.
Un besazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
ya lo dice el dicho «por más alto que sea el trono aún los reyes c…..n igual» jeje. Muy interesante y documentado tu aporte, lady. Un abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Eduardo VII mando a hacer una mucho más famosa… La prefiero a esta….
Me gustaLe gusta a 1 persona
Pues sí, seguro que le quedan muchos años de vida, más de la que vivieron cualquiera de sus ocupantes. Isabel II fue una de las usuarias más longevas, pero al final también palmó. Carlos III tercero, ya veremos lo que dura.
Besos,
Me gustaLe gusta a 1 persona
Podríamos decir que está silla o sillón tiene poderío, vaya que si
Gracias, siempre es un placer leerte.
Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Lady, un sillón bien ilustre con la riqueza de sus materiales y a todos los personajes que depositaron sus posaderas sobre él. Parece que disfruta un vida tranquila ahora siendo admirado por los turistas.
Muy buen relato, abrazo.
PATRICIA F.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Un trono de la nobleza. Eso sí que es rango. No podría hablar desde lo alto de su respaldo., pero parece que es bastante atinado y poco presuntuoso.
abrazooo
Me gustaLe gusta a 1 persona