Desde el Blog ‘Artesanos de la palabra’ el reto juevero de esta semana está dedicado al tema: ‘lluvia de fotos’

Recién llegado a la ciudad, me propuse conocerla a fondo. Así que elegía cada día un barrio para caminar. Recorría sus calles, me paraba en sus tiendas, en el mercado y me sentaba a tomar a café en una de las cafeterías mientras leía tranquilamente el periódico.
El barrio de Las Lagunas se llama así por en época antigua había en esa zona dos o tres pequeños lagos que con el tiempo se secaron y desaparecieron. Es un barrio de clase media, muy cuidado y limpio. Sus casas no suben de los tres pisos y hoy por hoy adquirir aquí una vivienda es complicado y caro a pesar de la fuerte demanda.
Después de una larga caminata me senté en el ‘Café Olmedo’, un local situado en los bajos de un edifico. En la terraza apenas había clientes y ya me había pedido el café cuando una lluvia de fotos, procedentes de la ventana del tercer piso, cayó sobre mi cabeza. Eran fotos la mayoría en blanco y negro. Me quedé sorprendido y enseguida me levanté y comencé a recogerlas con cuidado. Tuve que hacer varios montones porque eran muchas. Supuse que alguien bajaría a recogerlas así esperé a que las reclamara.
Mientras tanto decidí verlas. Algunas eran muy divertidas. Chicos y chicas posando en la playa y ante monumentos célebres como la Torre Eiffel, la Fontana de Trevi o el Partenón. Pensé que aquella pandilla había viajado mucho y había vivido momentos muy felices a juzgar por la expresión de sus caras.
Aproximadamente una hora después y viendo que no aparecía nadie, las metí en una bolsa y le conté lo ocurrido al dueño por si alguien las reclamaba. Añadí que la semana siguiente pasaría a preguntar.
Y así lo hice. Y ocurrió que nadie había preguntado por ellas. Entonces a mi amigo Pascual, que es fotógrafo, se le ocurrió la brillante idea preparar una exposición ya que algunas fotos eran muy buenas. Él mismo se encargó de promocionar el evento bajo el epígrafe ‘Toda una vida’.
El día de la inauguración la mitad del barrio asistió interesado. Algunos se reconocían y comentaban anécdotas y todos hablaban en pasado de una tal Esther, la fotógrafa recientemente fallecida. Todos hablaban de la trastada de su nieto que había tirado las fotos por la ventana y la vergüenza de los padres que no se atrevieron a reclamarlas, sobre todo cuando supieron de la exposición…
©lady_p
Hola Lady, pues tras la trastada del nieto, fue una auténtica lección que recibió con el homenaje que se le hizo a la fotógrafa con la exposición. Un bonito relato. Un abrazo y feliz Navidad
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Gracias Nuria. Un abrazo!
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Que suerte que las fotos cayeron en buenas manos. A veces la basura de unos es el tesoro de otros! Me encanta ese final con la Expo y algunos reconociendo sus tiempos pasados! Un relato muy ameno! Un abrazo!
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Sí, cayeron en un alma sensible, capaz de valorar. Un abrazo y gracias por comentar.
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Me ha parecido una aportación muy evocadora. Muchos asistentes a la exposición se vieron retratados y pudieron disfrutar de bonitos momentos recordando escenas allí retratadas. El bichejo del nieto les jugó una buena, desde luego.
Te felicito por la aportación.
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Gracias Marcos. Y sí, de la trastada de un niño salió algo bueno. Un abrazo! Ah! Feliz Navidad!
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¡FELIZ NAVIDAD, Patricia!
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Gracias, pero soy lady_p!
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Disculpa, bórralo si quieres. FELIZ NAVIDAD lady_p
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No tiene importancia…
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Una excelente historia, me encantó ese final que me despejó todas las dudas de lo que había sucedido y qué buena idea la de hacer una exposición con esas fotos.
Muchas gracias Lady por participar de nuestra propuesta, realmente me gustó mucho tu historia.
Un abrazo grande y Feliz Navidad.
PATRICIA F.
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Gracias Patricia. Un abrazo fuerte!
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Hola Lady, Te aviso que Campirela dejó un comentario para vos en mi blog, en la lista de participantes, porque ha intentado varias veces dejártelo acá y no se lo permite, abrazo.
PATRICIA F.
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A veces las cosas ocurren porque algo, esas fotos tenían que ser expuestas para que todo el mundo o en este caso el barrio conociera las fotos de Ester, una mujer que viajo y vivió una vida feliz junto a su pandilla de amigos.
Triste lo del nieto no comprender a la abuela en su bonita tarea de la fotografía, se perdió parte de su vida. Un beso.
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Es verdad: las casualidades no existen. Un abrazo!
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Jamás me atreveria a tirar fotos ajenas, aunque me parecieran feas las guardaría en señal de respeto a la vida que retrasaron. Un abrazo
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Las fotos encierran historia y momentos vitales. Yo tampoco me atrevería…Un abrazo!
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eso sí que sería una exposición exirosa. Los que no acudieron se enterarían luego, y pasarian otros días.
más que una historia particular, sería una historia del barrio. La historia del barrio. Seguro que todos pasaron, antes o después por la retratista
Abrazooo
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