Desde el blog ‘Alianzara’ se nos invita a un nuevo reto de escritura desarrollado a partir de una película, en este caso ‘Una pastelería en Tokio’, estrenada en Canne en 2015.

Desde que vi la película (por lo menos tres veces) había soñado con viajar a Japón y conocer in situ la pastelería. Cuando se estrenó yo pasaba por una etapa muy particular de mi vida y me recuerdo con la sensibilidad a flor de piel. Tal vez por eso me atrapó. Pero pasaron algunos años hasta que realicé aquel viaje.
Cuando llegué al aeropuerto de Tokio me sentí minúscula, una especie de molécula que formaba parte de una gran masa de gente que se movía indecisa de un lado para otro. La terminal ofrecía todo lo que un viajero puede desear para pasar numerosas horas de espera entretenido con todo tipo de tiendas para comprar, cafeterías, restaurantes, peluquerías y todo cuanto se nos pueda ocurrir necesitar. Pero yo estaba deseando salir de aquel enjambre para sumergirme en el corazón de la gran urbe.
A la salida, me esperaba un coche facilitado por la agencia de viajes que me llevó directamente al hotel.
A la mañana siguiente la aventura comenzaba. Un taxi me recogió para llevarme justamente al local dónde se había rodado la película. Llegamos hasta una calle jalonada por almendros en plena floración. Un viento suave agitaba las ramas y las pequeñas hojas blancas y rosadas ululaban creando una especie de música de fondo que me paralizó el alma. Cerré los ojos y me dejé anestesiar por aquellos maravillosos sonidos de la naturaleza. Y apenas avancé unos pasos, enseguida divisé la pastelería y al ‘doble de Sentarö’ , el dueño, (en mi cabeza me refería a él con el nombre del protagonista) vestido con una camisa blanca y un pañuelo al estilo pirata en la cabeza, sirviendo a unos clientes.
Tal y como había visto en el cine, el local era bastante pequeño. Me preguntaba cómo habían podido rodar las escenas interiores con Sentarö y la anciana cocinando. Comprobé el éxito de los pasteles preferidos de Doraemon que se vendían como rosquillas. En general la gente los compraba y los comía mientras caminaban. Y como en la película muchos chicos y chicas, escolares de uniforme, se acercaban en grupos de dos o de tres. Era imposible que pasaran desapercibidos. Hablaban y reían a pleno pulmón.
Aguardé una pequeña cola hasta que un cliente -un señor mayor con sombrero- dejó un asiento libre junto a la barra. Me senté. Pedí un té y durayakis. Observé a Sentarö moverse lentamente por aquel pequeño cubículo un tanto desordenado. Preparó el té en una taza y me sirvió el durayaki envuelto en una servilleta. Comí despacio, mientras en mi cabeza proyectaba la escena en la que la anciana, con sus manos retorcidas por la lepra, movía y removía con paciencia y cariño aquella pasta de ‘anko’ en la que, al parecer, reside el verdadero secreto de los famosos dulces. Y conforme cocina, enseña a Sentarö a escuchar a las alubias rojas, una metáfora de la vida. Y poco a poco, suavemente, le va transmitiendo sus conocimientos en un ambiente amenizado sólo por las voces y el sonido de los cacharros. ¡Pobre hombre! –pensé. Cargaba con una culpa demasiado grande que le corroía el ánimo y cuando conoció Tokue, la anciana, se impregnó de su sabiduría. Los sabios consejos que le daba para cocinar el anko, eran aplicables a la vida y en ellos Sentarö encontró la paz.
Recordé que en la película constantemente se oyen los sonidos cotidianos tanto del exterior como los ruidos amplificados en aquella diminuta cocina. Y es ese ambiente el que te hace conectar con la vida misma, sin artificios, tal cual. Ahí radica la belleza de este film, en su sinceridad y en la delicadeza con la que trata una historia en dos vertientes: los dulces y una enfermedad como la lepra que estigmatiza a quienes la padecen.
Al cabo de un buen rato, pagué y me despedí. Sin ganas de marchar paseé por los alrededores del local observando a las gentes, las casas, los bares, las tiendas y una librería. Y de nuevo el mismo taxi me llevó de vuelta al hotel.
A partir de aquí, el viaje continuó por otras zonas y barrios de la urbe. Degusté otras comidas, paseé junto a edificios emblemáticos y conocí otras ciudades. Pero lo verdaderamente inolvidable de aquel periplo fue aquella taza de té y aquel delicioso durayaki, sentada en el pequeño local de ‘Sentarö’, acompañada del ulular de los almendros.
©lady_p
Una película maravillosa, a la altura del viaje descrito.
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Hola, Lady.
Me encantan las historias ambientadas en Japón y su filosofía de la vida. Gracias a tu historia, ya he añadido la peli a la lista de espera (está en Amazon Prime). A ver cuando puedo verla.
Del mismo tipo, te recomiendo la serie «La Cantina de Medianoche». (creo que sigue en Netflix).
Me gustó mucho tu relato, se vive ese precioso ambiente que describes y dan ganas de pegarse un viaje, si no fuera por mis problemas de mareos. 😉
Felicidades. Un relato que se degusta.
Un Abrazo.
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He de confesarte paisano que el viaje es una ficción. Nunca estuve en Japón aunque es un viaje que me encantaría hacer. Respecto a la película te diré que merece la pena, es entrañable y llena de sabiduría. Un abrazo!
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Bueno, Lady.
Si eres como yo, en realidad, si has hecho el viaje, leyendo, imaginando. 😜
A mí no me queda otra. Fatiguitas gaditanas en cualquier desplazamiento. Me mareo hasta en una mecedora. 🤦🏻♂️🤷🏻♂️😅
Sí, sí. En cuanto tenga tiempo la veo con mi mujé, que también le gustan estos temas. Ya te contaré.
Abraazoooo
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Muy buen relato, he visto la película y me encantó al igual que tú relato. Un abrazo
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¡Precioso! Esta es una película que tengo pendiente de ver y tras leer tu relato, me ha motivado para verla cuanto antes. Me encanta cómo has narrado esta historia, con mucha sensibilidad, un toque poético y un ritmo muy ágil con el que logras mantener la atención hasta el final.
Me encanta la protagonista a quien le gusta tanto la película que decide viajar a Japón. Tiene una forma única de contar su experiencia: me parece fantástico ese contraste que hace entre lo grande (el aeropuerto) que le hace sentirse minúscula y la pastelería (un local bastante pequeño) donde, mientras come, recuerda las escenas de la película que más le gustaron.
También me gusta mucho la importancia que le da la protagonista a los sonidos de la naturaleza (“Un viento suave agitaba las ramas y las pequeñas hojas blancas y rosadas ululaban creando una especie de música de fondo que me paralizó el alma.”), y a los sonidos cotidianos («Y es ese ambiente el que te hace conectar con la vida misma, sin artificios, tal cual»).
Me gusta que la protagonista exprese que por más que ve otras zonas, barrios y edificios… nada es comparable con la pastelería de ‘Sentarö’. Ese lugar tan especial para ella. Ese lugar que conoció a través de la película y que ella quiso sentir tal cual es en la realidad.
¿Qué más te puedo decir? ¡Me ha encantado! Lady_p, te agradezco mucho tu participación en el reto de este mes. ¡Un fuerte abrazo!
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Muchas gracias por tu amable lectura y gracias a ti por esta convocatoria tan inspiradora. La película está en Prime y seguro que te engancha. Disfrútala! Un abrazo!
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¡Hola, lady_p!
Te he dejado un premio en Alianzara. Espero que te guste.
Por cierto, al fin vi esta película y me encantó. Es sencilla y muy hermosa a la vez. Se ha convertido en una de mis favoritas. Muchas gracias por darla a conocer.
¡¡Un fuerte abrazo y Felices Fiestas!!
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Hola Cristina: acabo de recoger mi premio! Muchísimas gracias por este regalazo. Paso a publicar la entrevista en mi blog. ¿Tengo que publicarlo también en el tuyo?
Me alegra que te gustara la película, ya sabes, también es una de mis favoritas.
Te deseo una felices fiestas y creatividad a flor de piel para el próximo año. Que nos leamos mucho. Un abrazo muy fuerte!
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¡Hola, lady_p! No es necesario que publiques la entrevista en mi blog. Con que la publiques en tu blog es suficiente 🙂
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Aquí te dejo el link, se me pasó añadirlo en el comentario anterior: https://alianzara.com/premios/
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Hola de nuevo, perdona Cristina pero no entendí muy bien lo de enlazar la entrevista con otros seguidores… Gracias!
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Pues mira, por lo que he entendido creo que se trata de que formemos una cadena. Entonces ahora si quieres, puedes crear una entrada con tu premio y entrevista y a su vez poner ahí a los a los blogs que quieres premiar. ¡Espero haberlo entendido bien! jejeje. ¡Un fuerte abrazo!
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¡Hola! Maravillosa crónica de un viaje. Te confieso que pensé durante toda la lectura que habías estado allí de verdad y cuando he leído en un comentario anterior que es una historia de ficción, me ha sorprendido gratamente lo bien que has sabido captar todos los matices. Enhorabuena.
Por cierto, no he visto la película, pero el trailer es precioso.
Saludos. AlmaLeonor_LP
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Gracias Alma. Las peli está Prime, merece la pena verla. Un abrazo!
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